sábado, 19 de septiembre de 2009

Reencuentro con Kafka


Cuando hablamos de libros ¿Por qué un clásico es considerado clásico? Creo que la respuesta más sencilla y más directa es: Porque simplemente está escrito con una calidad y una estética insuperables, o que parecen insuperables; además, el tiempo no demerita su contenido. Han pasado siglos desde que Cervantes escribió El Quijote, y sin embargo su soñador protagonista y su inseparable escudero siguen seduciendo a las nuevas generaciones como lo hicieron cuando recién salió de la imprenta su primera edición.
La primera vez que leí a Kafka, fue cuando cursaba la preparatoria. Por aquellos días, la maestra de la clase Taller de Lectura y Redacción, nos pidió que leyéramos La Metamorfosis, y nos dio una fecha límite para que presentáramos una especie de reseña o resumen de la historia. Recuerdo que terminé el relato Kafkiano en dos días, y me llevó como cinco horas hacer el dichosos resumen. Yo hacia las tareas al pie de la letra con el fin de impresionar a la maestra, ya que en ese tiempo competía con un compañero y amigo a ver quien sacaba mejores calificaciones y llamaba más la atención de los profesores en forma positiva. Aquella vez gané una felicitación en mi resumen del cuento largo de Kafka que roza la noveleta, si no es que los es, en donde un tipo que es vendedor foráneo un día despierta convertido en una cucarachota; bueno, en un escarabajo.
En mis sitios favoritos de Internet, tengo la dirección de varias bibliotecas virtuales. En una de ellas, apareció hace unos días algo así como la novedad del mes: Las obras completas de Franz Kafka. No aguante la tentación, la curiosidad, y bajé el libro digital y electrónico, y lo grabé en mi Laptop. Ayer por la noche, encendí mí máquina y abrí el archivo con las obras Kafkianas y pasó lo que no en mis tiempos de estudiante adolescente: me enamoré de la literatura del autor Checo. Si no haz leído aun a Kafka, o no lo haz releído, no pienses que es un autor difícil de leer, es todo lo contrario.
Mucha gente teme a la literatura clásica porque creen que es solo accesible en comprensión a los intelectuales y literatos, y la mayor parte de las veces no es así. Llevo años leyendo al escritor y periodista Armando Fuentes Aguirre (Catón), me gustan sus columnas Mirador y De política y cosas peores. Transcribo su columna Mirador, aparecida hace unos días en El Siglo de Torreón, donde un poeta clásico nos da una muy grande lección sobre escribir poesía, y sobre escribir literatura.
Van las líneas de Don Armando.

MIRADOR
Por: ARMANDO FUENTES AGUIRRE (CATÓN)

Martes, 01 de Septiembre de 2009


Quevedo leyó el poema que le presentó un joven poeta moderno. (En todas las épocas ha habido jóvenes poetas modernos).
Cuando acabó la lectura, el joven poeta moderno quiso saber qué le había parecido su poema.
-No le entendí -contestó don Francisco.
-Lo que quise decir -explicó el joven poeta moderno- fue esto, y esto, y esto otro.
-Y si quisiste decir eso -le preguntó Quevedo- ¿por qué no lo dijiste?
Cuando un poema -o cualquier obra de arte- necesita explicación, pierde sentido. Porque el arte es expresión de la belleza, y la belleza no necesita explicación.
¡Hasta mañana!...

2 comentarios:

  1. No me he reencontrado con Kafka desde la preparatoria, sólo leí "La Metamorfosis" porque era para hacer un trabajo de literatura, que me conmovió el estado de angustia que refleja ser una cucaracha o escarabajo gigante, claro. Supongo que es un libro clásico y aclamado por la cantidad de gente que hemos tomado como propia la experiencia del personaje.

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  2. Sí Teresa, creo que ha todos nos ha pasado, si no al despertar, si durante el día o antes de dormir, sentirnos como el protagonista de "La Metamorfosis".
    Un beso y un abrazo.

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