jueves, 11 de marzo de 2010

Volver a empezar


El año pasado fue el peor año para mí en cuanto a economía, situación que logró reactivar las neuronas que tenía arrecholadas en el rincón más profundo y oscuro de mi consciencia; solo entonces fue que me puse a pensar en el significado de mi vida y el camino que llevo recorrido hasta ahora, y como me gustaría transitar lo que falta, lo que me falte de brecha. El punto que más me absorbió, y que me sigue absorbiendo, es el referente a que en estos tiempos es mejor saber muchas cosas y bien que ser experto en una sola y única, o sea que ya no es suficiente estudiar una profesión y dominarla a fondo, porque tal vez esa carrera tenga poca o nula demanda. Si es posible hay que estudiar dos o hasta tres carreras, y bien, dominarlas en teoría y -lo más importante- en la práctica. ¿Difícil? Sí. ¿Imposible? No, no como parece. Mi hipótesis, en donde la rapaz competencia laboral puede darme más razón que oposición, es que debemos buscar convertirnos en profesionistas versátiles. No menciono nada nuevo, lo sé muy bien, algunos expertos en el campo de los recursos humanos lo habían expuesto hace como dos años. Pero como viví una de mis peores temporadas laborales en cuanto a ingresos todo el año pasado, en carne propia fue que experimenté el dolor de no contar con otra profesión técnica, universitaria, o ambas que me sirvieran de tabla para haber surfeando sobre las olas del intempestivo mar de la crisis económica que azotó a nuestro país en 2009, y que lo inundó por completo como si se tratara de una pequeña isla visitada por un despiadado tsunami. A penas la libré, estuve a punto de ahogarme.
Por eso es que se me ha metido en la cabezota la obsesión de volverme un nadador profesional en la vida y así nadar como pescado en los océanos situacionales que nos presenta la existencia. Se me ha plantado enfrente, y sin intención de irse, la idea de volver a las aulas universitarias, pueden ser las clásicas de concreto donde tendría que estar presente físicamente, o las virtuales a través de la red aprovechando la tremenda tecnología de la que hoy, con un poco de sacrificio y de suerte, podemos gozar.
Confío en que el pensamiento de que aun no es tarde se imponga sobre los adobones de la edad de modo que cada año de vida me sirva de peldaño y no de barrera. Además ¿Qué se puede perder? El tiempo seguirá su implacable marcha sin esperar a que decida, o no, si me enroló nuevamente en las filas del conocimiento; es mejor que dentro de algunos años, cuando volteé nuevamente hacia un calendario, cuente con más opciones, tanto por el bien de mi autoestima como por la salud de mi cartera. Al fin y al cabo cuento con un elemento clave: el amor por los libros.

2 comentarios:

  1. Bien por tu nuevo compromiso de regresar a las aulas, aunque siendo sincera siento que la memorizaciòn y enumeración de listados no son la mejor opción aunque para la mayoría de las universidades ese es su método didáctico. Necesitarás escarbarle aquí y allá para realmente aprender y poner en práctica el conocimiento, no dudo que no puedas sólo son unos consejos no pedidos.

    échale ganas y no te dejes vencer por la apatía generalizada del estudiantado...Al rato presumes la mención honorífica.

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  2. Teresa, muchas gracias por tus palabras de ánimo y aliento.
    Un beso y un abrazo.

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