viernes, 14 de agosto de 2009

El ingenio del mexicano


Algo que siempre me ha asombrado, y que en verdad admiro de nosotros los mexicanos, es nuestra capacidad para -aunque solo sea por momentos cortos, o algo largos como en los reventones- acudir a nuestro ingenio, imaginación e inteligencia para, a su vez, hacernos la vida lo más amena, feliz y agradable, tanto como nuestra capacidad nos permita, y en eso nos pintamos solos. Desde muy temprana edad circula por mi mente la idea de que si orientáramos hacia cuestiones más provechosas los grandes dotes que utilizamos para el esparcimiento y para la diversión, seriamos tan o más productivos y exitosos que los chinos, o incluso que los mismos japoneses, y sin necesidad de matarnos 16 horas diarias como los habitantes del país cuya bandera nacional es un rectángulo blanco con un círculo rojo de tamaño mediano plasmado en el centro.
Con crisis o sin crisis, no se de donde, pero si se aproxima el cumpleaños de alguno de nuestros hijos, o llegó el momento de bautizar al bebé de la casa, o ya deseamos casarnos, o queremos celebrar el grito del 15 de septiembre como Dios manda que hagamos los que nos sentimos muy mexicanos, o si tenemos en mente hacer una carne asada con los familiares y amigos cercanos acompañada de unos cartones de cerveza, o anhelamos que no pase desapercibido el día de las madres para la sacrosanta mujer que nos dio la vida, y para tantas y tantas cosas y eventos diversos, conseguimos dinero, ya sea prestado, ya sea a través del empeño de alguna de nuestras pertenencias, pero no dejamos escapar la ocasión de pasarla súper bien, de pasarla chingón, dirá la raza.
Dentro de nuestro acervo cultural, folclórico y popular, no pueden faltar los chistes, esos cuentos cortos y chuscos que engrasan los pistones de la vida de todos aquellos a quienes nos tocó nacer y vivir en esta gran nación, que sería otra si no nos dejáramos de las barbaridades que hacen nuestros gobernantes y si nos interesáramos más por elegirlos mejor.
¿Quién no ha escuchado los chistes de Pepito y no se ha reído a carcajadas del ingenio para la travesura del mocoso más famoso de los cascarrillos? ¿Quién no ha reído a más no poder con los chistes del mexicano que siempre, y a pesar de las carencias que sufre, se friega a los extranjeros, sobre todo a los gringos?
Hoy llegaron a mi correo electrónico dos buenos chistes que quiero compartir con todo aquel que lee las ocurrencias y pensamientos que me rondan insistentemente en la cabeza y que escribo en mi humilde espacio virtual. Antes de que pasen su vista por ellos, debo advertirles que son algo peladones, y si no se está acostumbrado a este tipo de humor jocoso, puede herir algunas susceptibilidades. Espero que se rían tanto como yo con estos cuentos de un ingenio anónimo, pero eficaz para despertar las carcajadas que tanto recomiendan los profesionales de la salud mental contra el estrés. Van pues, y recuerden que advertidos están de su tono colorado.

GAYS DE COLORES


Un camionero va por la carretera y a lo lejos ve un hombre vestido entero de rojo, el camionero se va acercando hacia él y este que no se quita, le echa las luces y nada, el tipo ni se mueve, así que el camionero pega un frenon y queda a un metro del hombre, baja del camión y el hombre de rojo le dice:

-Soy el homosexual de rojo, ¿Te gustaría darme un beso?

El camionero se le queda mirando y le dice:


- Pero ¿eres pendejo o qué? ¿No ves que casi te atropello?

El camionero sube al camión y sigue por la misma ruta, cuando a lo lejos vuelve a ver a otro hombre vestido totalmente de morado y también parado en medio de la carretera. Otra vez empieza a echar las luces, y este tampoco se quita. El camionero vuelve a frenar bruscamente, baja del camión y el hombre de morado le dice:

- Soy el gay violeta ¿Te gustaría hacerme tuyo?

El camionero le dice:

-Pero ¿será posible con los pinches maricones? ¿No ves que casi te atropello? ¿Eres pendejo o qué? ¡Quítate de aquí!

El camionero, una vez más sube al camión y sigue su camino, cuando a lo lejos vuelve a ver otro hombre, ahora de azul. Y otra vez las luces y nada, no se quita, pega una nueva frenada, se queda a medio metro del tipo, baja del camión mas emputado y le dice:

-¡A ver, pinche putito de azul! ¿Y tu Qué chingados quieres?

Y el tipo contesta:

-Para empezar, tu licencia, tu tarjeta y tu aseguranza... ¡hijo de tu puta madre, mas respeto para la Policía Federal!!

INFIDELIDAD

Un tipo está en la fila de la caja del Wal-Mart cuando una rubia escultural lo saluda agitando la mano, y le lanza una de aquellas sonrisas estremecedoras...

El tipo mira hacia los lados, hasta que se convence que es con él. Decidido, deja la fila y se acerca a la bella mujer, y suavemente le dice:

-Disculpe hermosa mujer... ¿será que nos conocemos?

Ella le responde con una sonrisa encantadora:

-Pues... tal vez yo esté equivocada, pero me parece que usted es el padre de uno de mis niños!!!

El tipo se queda boquiabierto, mientras su memoria trabaja a una pinche velocidad en infinitum, intentando recordar los detalles de la UNICA vez que le fue infiel a su esposa, Y extrañado le dice:

-Ohh...!!! no me diga que usted es aquella stripper que en la despedida de soltero de mi amigo… me eché encima de la mesa de billar, en medio de aquella tremenda orgía, completamente borracho, mientras una de sus amigas me flagelaba jalándome los huevos y pasándome un pinche pepino por las nalgas...!?!

-Bueno... no exactamente caballero!!!- responde ella, visiblemente avergonzada:

-Yo soy la nueva maestra de kinder de su hijo............................


¿Así? O más pendejo!!!

2 comentarios:

  1. Tengo un sentido del humor demasiado personal, pocas cosas me causan una carcajada pero no siempre son los chistes, sino las ironías y sarcasmos. Pero tbn me gustan los chistes simplones que vienen en el suplemento del Tecolotito.

    Sorry, pero casi no me gustan los chistes de albures.

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  2. No hay problema Teresa, a mucha gente no le gustan los chistes de este tipo, yo los quise transcribir porque me provocaron unas tremendas carcajadas.
    Te prometo buscar unos chistes inocentes, y buenos, para publicarlos en este espacio.
    Un beso y un abrazo.

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