miércoles, 21 de octubre de 2009

El optimismo de un buen escritor


No son pocas las ocasiones en que me he promulgado alérgico a los oradores y a los libros que deifican, sustentan y promueven la superación personal. Algunos autores sobre el tema citan a Ralph Waldo Emerson (1803-1882). Hace unos días, mientras me encontraba navegando en Internet en busca de algunas bibliotecas virtuales, me topé con dos libros de Emerson; la curiosidad me obligó a bajarlos casi en forma mecánica y resulta que ya leí uno de ellos, titulado Confía en ti mismo. En cuanto empecé a recorrer las líneas de la primera página del libro con mi mirada, quedé hechizado con la prosa ensayística de Emerson.
El mazazo no solo fue directo a mi cabeza, sino también directo a mi orgullo, tonto orgullo de buen lector que a veces me ciega sin permitirme descubrir a los buenos escritores que se esconden detrás de algún estereotipo literario bestselleriano, comercial, poco conocido, o de superación personal, como es el caso de este escritor norteamericano.
Los buenos escritores, que digo buenos, los excelentes y entrañables escritores producen obras que el tiempo no degrada; así transcurran años, décadas, siglos o milenios (como ocurre con los griegos) los conceptos, los pensamientos, las tramas, la filosofía y las situaciones solo cambian de época y de paisaje, pero no de valor, parece que fueron escritas el día de ayer.
Emerson destacó como escritor, filósofo, poeta y orador; entre sus amistades estuvieron John Stuart Mill, Thomas Carlyle, Max Müller, Henry David Thoreau y Walt Whitman. Emerson mereció las alabanzas de Friedrich Nietzsche y otros pensadores, y es considerado uno de los primeros ensayistas norteamericanos.
Es inevitable que cada generación piense que tiempos pasados fueron mejores, que nunca hubo una violencia tan cruenta y encarnizada como ahora, que la crisis de dimensiones inabarcables que padecemos en estos días y en todas partes no tuvo igual en el pasado, y que antes era más sencilla y fácil la existencia del hombre. ¿Así habrá sido? No podemos saberlo a ciencia cierta por nosotros mismos, pero podemos darnos una idea por los periódicos, la literatura y otras manifestaciones del arte de tiempos remotos y hasta inmemoriales, y que han llegado a nuestros días, como La Iliada y La Odisea de Homero.
Ralph Waldo Emerson es un escritor optimista que vale la pena leer, más aun en estos días bañados de púrpura y acompañados por una apatía colectiva.
Aquí está un trozo del comienzo de Confía en ti mismo, para que puedan atestiguar el valor, la vigencia y la pulida prosa en los ensayos de Emerson.



Confía en ti mismo
Ralph Waldo Emerson


(fragmento)



No hay grande ni pequeño

para el alma que lo hace todo.

Donde ella llega, todas las cosas están,

y llega a todas partes.

Yo soy dueño de la esfera, de las siete estrellas y del año solar.

De la mano de César y del cerebro de Platón,

del corazón del Señor y del arte de Shakespeare.

Hay una inteligencia común en todos los individuos humanos. Cada hombre es una entrada a esa inteligencia y a cuanto en ella existe. El que es admitido una vez al derecho de razón, se convierte en el dueño de toda la propiedad. Lo que pensó Platón lo puede pensar él. Puede sentir lo que ha sentido un santo: puede entender lo que ha sucedido en cualquier época a cualquier hombre. El que tiene acceso a este espíritu universal, es un partícipe de todo lo que se ha hecho o puede hacerse, pues éste es el único y soberano agente.

En la confianza en sí mismo están comprendidas todas las virtudes.

El hombre debe ser libre, libre y valiente. Libre hasta de la definición de libertad, sin impedimento alguno que no salga su propia Constitución. Valiente, pues: El temor nace siempre de la ignorancia.

Es una vergüenza para él que su tranquilidad en una época peligrosa se derive de la presunción de que, como los niños y las mujeres, pertenece a una clase protegida; o que busque una paz temporal, apartando sus pensamientos de la política o de las cuestiones engorrosas, ocultando su cabeza como el avestruz en los arbustos floridos; atisbando por los microscopios o traduciendo versos, como silba un niño para mantener su valor en la oscuridad. Si hace eso, él peligro sigue siendo un peligro y el temor se hace aún peor. Debe hacerle frente varonilmente. Debe mirarlo a los ojos y escudriñar su naturaleza, reconocer su origen, que no está muy atrás. Así encontrará en sí mismo una completa comprensión de la naturaleza y de la extensión de ese peligro, sabrá por donde tomarlo y en adelante podrá desafiarlo e imponerse a él.

El mundo es de quién puede ver a través de sus apariencias.

La sordera, la completa ceguera, el gran error que observamos existen únicamente gracias a la tolerancia, a tu propia tolerancia. Si te das cuenta de que se trata de una mentira le habrás dado ya un golpe mortal.

2 comentarios:

  1. Tampoco soy de leer libros que en los estantes clasifican como "Superaciòn personal", he preferido leer libros de narrativa como novelas, cuentos y poesía, y creo que la superación personal también existe en estos libros al tratar de interpretar entre líneas aquellos mensajes que el autor dejó y sobretodo, actuar de acuerdo a lo aprendido.

    Saludos y un abrazo.

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  2. En realidad a mí me pasa igual, Teresa: No me gustan los libros de superación personal. En el caso de Emerson me agrada bastante su prosa, me parece muy estética; aunque como comentas, no deja de ser superación personal, pero al menos no usa un lenguaje tan vulgar.
    Un beso y un abrazo.

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