lunes, 31 de agosto de 2009

El blog de un Premio Novel


No hace mucho tiempo, traté en este espacio virtual el tema de los blogs, como es que existen de todo tipo, y con los más diversos contenidos que uno pueda imaginar. Un blog que me parece muy padre es el del escritor lagunero Antonio Rodríguez, cuyo seudónimo es Frino. Las notas que Frino publica en su blog (http://www.cortandorabanos.blogspot.com/) son muy interesantes y tratan generalmente de cultura, sobre todo de música y literatura. Frino sigue, como la mayor parte de los blogeros, varios otros espacios similares al suyo (o incluso no tan similares), entre ellos, uno que llamó bastante mi atención: El cuaderno de Saramago (http://www.cuaderno.josesaramago.org/). Si conoces un poco sobre la literatura que cuenta con un grado muy alto de calidad, seguramente ya sabes de quien es este blog. Sí, así es, del Premio Novel de Literatura Portugués, el escritor José Saramago.
Te recomiendo bastante este espacio del autor de El viaje del elefante; al leer algunas de sus notas, te darás cuenta de el porque Saramago ganó el Premio Novel de Literatura. Saramago maneja su blog en forma de diario, un diario muy, pero muy interesante y muy estético en su contenido. No dejes de darle un vistazo.

viernes, 28 de agosto de 2009

Simios al volante


No hay nada más estresante para mí que los momentos que paso cuando conduzco mi auto. Las personas dejamos sacar lo peor de nosotros con el modo y la forma en que nos manejamos detrás del volante, al ser responsables del vehículo automotor que tenemos en las manos y en el que olvidamos precisamente eso: que somos responsables de todo lo que ocasionemos montados en nuestro carro, camioneta, camión, tractocamión, incluso si no tenemos más que una motocicleta o una bici. Pero parece todo lo contrario, que el responsable no es quien conduce, si no la maquina conducida, así que no hacemos alto cuando debemos hacerlo, rebasamos por la derecha, damos vuelta en “U” donde no está permitido, nos vamos de largo aunque la luz del semáforo ya se encuentre en rojo, hablamos por el teléfono celular mientras realizamos nuestras peripecias al volante (porque déjenme decirles que hay tipos, y tipas, que no conformes con ir a toda madre hablando por el celular, todavía cometen crudas y graves violaciones al reglamento de transito), presionamos al que va delante de nosotros para que acelere aun cuando circula por el carril de baja velocidad, cambiamos de carril como si no hubiese más auto que el de nosotros: sin marcar la luz direccional correspondiente y sin importar quien venga sobre los demás carriles, detrás y muy cerca de nosotros; no puede faltar el clásico de clásicos: Las señoras, y lo señores, que creen que porque van a recoger a sus hijos al colegio, tienen el derecho de estacionarse en doble fila hasta que el infante suba al vehículo. Muchas veces pensamos que por traer una camioneta grande y alta, podemos hacer con más libertad lo que nos venga en gana, incluso al grado de intimidar al resto de los conductores que poseen un auto. Ya no se diga de la mayor parte de las personas (si es que así se les puede llamar, porque no merecen el calificativo) que conducen un taxi, un camión del trasporte público, un camión para transportar personal de alguna maquiladora, un trailer (definitivamente los dueños de estos vehículos pesados no contratan a personas para el puesto de chofer, he conjeturado que están autorizados por alguna entidad gubernamental corrupta para contratar algún tipo de simios, ya sea gorilas o cuando menos chimpancés), y cualquier tractocamión, abusan indiscriminadamente del poder que les confiere la tremenda mole de la que debieran ser responsables, pero parece que les pagan por cada accidente que provoquen, como si los motivaran, con algún incentivo, a que si hay muerte y destrucción, mejor.
Hacemos todas estas cosas, y muchas más, como echarle encima el vehículo a un peatón, no importa que se trate de una viejecita; casi podría jurar que no importa que se trate de nuestra propia madre, al fin y al cabo cuando conducimos parece que no tenemos. Y por si todo esto no es suficiente, tratamos como idiota, como tonto o como retrasado mental a todo aquel que no es tan vivo e inteligente como nosotros, y hasta lo hostigamos para que también cometa burradas, ¿Qué tal, he?
Por poco se me olvida mencionar que la mayor parte de los accidentes de transito, sobre todo en los que hay heridos y muertos, son por causa de conducir en estado de ebriedad, siendo los jóvenes los más adictos a esta práctica temeraria y mortal (entre 15 y 35 años, según las estadísticas y los estudios sobre el tema).
Hay un anuncio en la televisión que me estremeció (y que me estremece cada que lo veo) cuando acaparó la atención de mis ojos en la pantalla adictiva: La escena comienza con un cuate al que le calculo una edad entre los 35 y cuarenta años, quien despierta y, desde el principio hasta el final del día, se carga una cara de tristeza y pesadumbre, que no puede con ella. Junto a él, desde que se levanta de la cama, esta una niñita de unos cuatro o cinco años, que lo sigue al baño, a desayunar, al trabajo, de regreso a casa, a cenar, a la cama a dormir, a todo lugar, y nunca se despega de su lado. Al aproximarse el final del comercial, gracias al narrador del video, te das cuenta de que la niñita murió en un accidente automovilístico por causa de este cuate al que sigue, y del alcohol que traía él en las venas. La imagen de la niñita no es más que el fantasma que él mismo, debido a la culpa que siente, creo con el recuerdo de su imprudencia con ayuda de su consciencia, el peor de los jueces, el que nunca nos suelta. Impactante ¿Verdad?
Si les contara por lo menos la mitad de las anécdotas desagradables que he sufrido al volante, no terminaría nunca. Y todavía algunos se ofenden con la teoría evolutiva de Darwin, que menciona que descendemos del mono; ¿Qué les pasa? Si los monos deberían, en muchos casos, de ser los ofendidos.
Para aquellos que piensan que esto de ser cafre al volante es una característica de este perturbado y perdido Siglo XXI, aquí va un poema de un escritor controversial, pero muy leído, sobre todo por mostrar los grandes defectos que adolecemos los seres humanos. Y recuerden que, cuando vamos al volante de un vehículo, también tenemos en nuestras manos una poderosa arma, que es letal tanto para los demás como para nosotros mismos; además, los buenos modales (los refiero sin el afán de rozar la santurronería) se demuestran en todo momento, no nada más cuando estamos fuera de la armadura de metal rodante.
Va el poema.

Manejando a través del infierno

La gente está exhausta, infeliz y frustrada, la gente es

amarga y vengativa, la gente está engañada y temerosa,

la gente es iracunda y mediocre

y yo manejo entre ellos en la autopista y ellos

proyectan lo que les han dejado de sí mismos

en su manera de manejar.

Algunos más odiosos, algunos más disimulados

que otros.

A algunos no les gusta que los pasen, e intentan

evitar que otros los hagan.

Algunos intentan bloquear los cambios de carril.

Algunos odian los autos más nuevos, más caros.

Otros en esos autos odian los autos más viejos.
La autopista es un circo de emociones

chiquitas y baratas, es

la humanidad en movimiento, la mayoría

viniendo de un lugar que

odia y yendo a otro lugar que odia todavía

más.

Las autopistas nos enseñan en qué

nos hemos convertido y

muchos de los choques y muertes son la colisión

entre seres incompletos, entre vidas penosas

y dementes.
Cuando manejo por las autopistas veo el alma de

mi ciudad y es fea, fea, fea: los vivos han

estrangulado

su corazón.

Charles Bukowski

Mi más sincero agradecimiento, un beso y un abrazo a Teresa, en cuyo espacio virtual, Destierro Voluntario (http://www.destierro-voluntario.blogspot.com/), fue donde leí por primera vez este poema de Charles Bukowski. Muchas gracias Teresa por proporcionarme el texto completo.

domingo, 16 de agosto de 2009

Mientras gane mi equipo favorito, lo demás me vale madre


Se gastó, y se sigue y seguirá gastando, una millonada en el mentado nuevo estadio de fútbol para nuestro equipo local de primera división, El Santos Laguna. Claro, mientras la pobreza en La Comarca Lagunera, y en el resto de México, sigue creciendo a pasos agigantados y sin piedad, sin piedad de gobierno alguno, al nivel que sea, y sin piedad de los avaros empresarios que, antes de invertir más o soportar la embestida de la crisis con su planta laboral completa, prefieren recortar personal y así tratar de conservar sus utilidades.
Lo peor de todo es que nos vale madre a todos los laguneros y mexicanos, mientras El Santos gane y llegue a la final y además estrene estadio, que el mundo ruede; mientras la Selección Mexicana también gane y, como al parecer ya hizo, asegure su pase al Mundial de África, que los jodidos -aunque yo esté dentro de ellos- se las arreglen solos (como generalmente hacen) y si no, pues que se mueran de hambre, ni modo, así es la vida de cabrona, que le podemos hacer, solo sobreviven los más fuertes, los empresarios de abolengo, los que cuentan con un trabajo de burócrata, los que tienen un compadre poderoso o una palanca que los acomode en un buen trabajo, los que tienen familiares maestros que puedan recomendarlos en el magisterio o heredarles la plaza, los demás sufrirán el destino que Darwin conjeturo para las especies más débiles: el de sucumbir.
Dos notas de La Opinión Milenio aparecidas la semana pasada, ambas de Jaime Muñoz Vargas en su columna Ruta Norte, despertaron mi rabia e indignación: una de ellas, con el título Más pobreza para los pobres, menciona -a su vez- otra nota en el mismo diario, cuyo contenido figura alrededor de la noticia de que “El Parque de Las Etnias cierra por falta de recursos”. Pero bueno, que chingados nos importa a los laguneros que cierre ese pulmón que tanto necesita la ciudad, si como menciono, El Santos ganó hoy 3-2 ante el Cruz Azul y falta poco para que los verdiblancos estrenen casa nueva; aunque yo sea un jodido, y mi ciudad cada vez esté más jodida, vistiendo la camiseta del Club Santos Laguna, lo demás me vale madre. Total, que cierren el Parque Las Etnias, sirve que por fin dan libertad a los pinches patos que tienen allí, y que seguro están allí contra su voluntad. En la otra nota, encabezada como Negocio de la patada, me parece muy acertado el comentario que hace Jaime, cuando menciona que Es innegable: antes que la cocaína, que el alcohol, que las religiones o que lo que sea, el fútbol es la droga más poderosa en el planeta entero. Muy cierto, tanto que los grandes empresarios, y dueños de las televisoras más poderosas, se disputan la transmisión de los partidos importantes de este deporte, a costa de negociaciones millonarias; que importa que los pobres y jodidos, mientras vean el fútbol, se mueran de hambre y les cierren los pocos parques públicos con que cuentan para pasear con la familia. Repito, los diferentes niveles de gobierno tienen la misma podrida mentalidad. Y lo peor de todo: A nosotros también nos vale madre.

viernes, 14 de agosto de 2009

El ingenio del mexicano


Algo que siempre me ha asombrado, y que en verdad admiro de nosotros los mexicanos, es nuestra capacidad para -aunque solo sea por momentos cortos, o algo largos como en los reventones- acudir a nuestro ingenio, imaginación e inteligencia para, a su vez, hacernos la vida lo más amena, feliz y agradable, tanto como nuestra capacidad nos permita, y en eso nos pintamos solos. Desde muy temprana edad circula por mi mente la idea de que si orientáramos hacia cuestiones más provechosas los grandes dotes que utilizamos para el esparcimiento y para la diversión, seriamos tan o más productivos y exitosos que los chinos, o incluso que los mismos japoneses, y sin necesidad de matarnos 16 horas diarias como los habitantes del país cuya bandera nacional es un rectángulo blanco con un círculo rojo de tamaño mediano plasmado en el centro.
Con crisis o sin crisis, no se de donde, pero si se aproxima el cumpleaños de alguno de nuestros hijos, o llegó el momento de bautizar al bebé de la casa, o ya deseamos casarnos, o queremos celebrar el grito del 15 de septiembre como Dios manda que hagamos los que nos sentimos muy mexicanos, o si tenemos en mente hacer una carne asada con los familiares y amigos cercanos acompañada de unos cartones de cerveza, o anhelamos que no pase desapercibido el día de las madres para la sacrosanta mujer que nos dio la vida, y para tantas y tantas cosas y eventos diversos, conseguimos dinero, ya sea prestado, ya sea a través del empeño de alguna de nuestras pertenencias, pero no dejamos escapar la ocasión de pasarla súper bien, de pasarla chingón, dirá la raza.
Dentro de nuestro acervo cultural, folclórico y popular, no pueden faltar los chistes, esos cuentos cortos y chuscos que engrasan los pistones de la vida de todos aquellos a quienes nos tocó nacer y vivir en esta gran nación, que sería otra si no nos dejáramos de las barbaridades que hacen nuestros gobernantes y si nos interesáramos más por elegirlos mejor.
¿Quién no ha escuchado los chistes de Pepito y no se ha reído a carcajadas del ingenio para la travesura del mocoso más famoso de los cascarrillos? ¿Quién no ha reído a más no poder con los chistes del mexicano que siempre, y a pesar de las carencias que sufre, se friega a los extranjeros, sobre todo a los gringos?
Hoy llegaron a mi correo electrónico dos buenos chistes que quiero compartir con todo aquel que lee las ocurrencias y pensamientos que me rondan insistentemente en la cabeza y que escribo en mi humilde espacio virtual. Antes de que pasen su vista por ellos, debo advertirles que son algo peladones, y si no se está acostumbrado a este tipo de humor jocoso, puede herir algunas susceptibilidades. Espero que se rían tanto como yo con estos cuentos de un ingenio anónimo, pero eficaz para despertar las carcajadas que tanto recomiendan los profesionales de la salud mental contra el estrés. Van pues, y recuerden que advertidos están de su tono colorado.

GAYS DE COLORES


Un camionero va por la carretera y a lo lejos ve un hombre vestido entero de rojo, el camionero se va acercando hacia él y este que no se quita, le echa las luces y nada, el tipo ni se mueve, así que el camionero pega un frenon y queda a un metro del hombre, baja del camión y el hombre de rojo le dice:

-Soy el homosexual de rojo, ¿Te gustaría darme un beso?

El camionero se le queda mirando y le dice:


- Pero ¿eres pendejo o qué? ¿No ves que casi te atropello?

El camionero sube al camión y sigue por la misma ruta, cuando a lo lejos vuelve a ver a otro hombre vestido totalmente de morado y también parado en medio de la carretera. Otra vez empieza a echar las luces, y este tampoco se quita. El camionero vuelve a frenar bruscamente, baja del camión y el hombre de morado le dice:

- Soy el gay violeta ¿Te gustaría hacerme tuyo?

El camionero le dice:

-Pero ¿será posible con los pinches maricones? ¿No ves que casi te atropello? ¿Eres pendejo o qué? ¡Quítate de aquí!

El camionero, una vez más sube al camión y sigue su camino, cuando a lo lejos vuelve a ver otro hombre, ahora de azul. Y otra vez las luces y nada, no se quita, pega una nueva frenada, se queda a medio metro del tipo, baja del camión mas emputado y le dice:

-¡A ver, pinche putito de azul! ¿Y tu Qué chingados quieres?

Y el tipo contesta:

-Para empezar, tu licencia, tu tarjeta y tu aseguranza... ¡hijo de tu puta madre, mas respeto para la Policía Federal!!

INFIDELIDAD

Un tipo está en la fila de la caja del Wal-Mart cuando una rubia escultural lo saluda agitando la mano, y le lanza una de aquellas sonrisas estremecedoras...

El tipo mira hacia los lados, hasta que se convence que es con él. Decidido, deja la fila y se acerca a la bella mujer, y suavemente le dice:

-Disculpe hermosa mujer... ¿será que nos conocemos?

Ella le responde con una sonrisa encantadora:

-Pues... tal vez yo esté equivocada, pero me parece que usted es el padre de uno de mis niños!!!

El tipo se queda boquiabierto, mientras su memoria trabaja a una pinche velocidad en infinitum, intentando recordar los detalles de la UNICA vez que le fue infiel a su esposa, Y extrañado le dice:

-Ohh...!!! no me diga que usted es aquella stripper que en la despedida de soltero de mi amigo… me eché encima de la mesa de billar, en medio de aquella tremenda orgía, completamente borracho, mientras una de sus amigas me flagelaba jalándome los huevos y pasándome un pinche pepino por las nalgas...!?!

-Bueno... no exactamente caballero!!!- responde ella, visiblemente avergonzada:

-Yo soy la nueva maestra de kinder de su hijo............................


¿Así? O más pendejo!!!

viernes, 31 de julio de 2009

Las batallas en el desierto


Con este título no pretendo aludir la novela de José Emilio Pacheco, sin embargo recomiendo leerla o releerla. Me dio la gana utilizar el nombre de la obra del escritor azteca porque refleja la situación del entorno lagunero. Si resulta poco creíble para algunos, basta con buscar en los diarios regionales de mayor circulación dentro de nuestro polvoroso e inundado (cada vez que llueve) habitad para encontrar las dos noticias que nos caen a los torreonenses, gomezpalatinos y lerdenses como patada de mula, y no en el estómago, si no en el mero centro de los… de las partes nobles.
Bueno, pero ¿Qué es lo que dicen estas noticias? Una de ellas, publicada el pasado mes de mayo, nos informa que el Estado de la República Mexicana con mayor índice de DESEMPLEO es COAHUILA; y la otra, que apareció hace solo unos días, espeta en nuestra cara que TORREÓN es la CIUDAD MÁS CARA para vivir de todo nuestro país. ¿Qué les parece? Y por si acaso fuera poco, los rapaces y depredadores empresarios laguneros, con el pretexto de la crisis, explotan más a sus empleados ordenándoles que realicen funciones extras a las que les corresponden y aumentando las jornadas de trabajo, todo por los mismos míseros sueldos y salarios de siempre; y cuidado y protesten, porque mínimo les sueltan la perorata de que afuera hay mucha gente que quisiera trabajar, y si la insistencia, el reclamo o la negativa a horas extras de trabajo -sin cubrir como se deben- persisten, simplemente se despide a los inconformes. Las batallas en el desierto que se libran todos los días son para sobrevivir a la falta de empleo, al alto costo de la vida y a los empresarios que se sienten Pedro Páramo y creen que La Comarca Lagunera es el abrasante pueblo de Comala.
Muchos (más bien todos, al menos los asalariados) nos preguntamos ¿Dónde está el Gobierno de la Gente? ¿Dónde el bienestar para tu familia? O, en otras palabras, ¿Qué esta haciendo el Gobernador de Coahuila para decir que su mandato es el Gobierno de la Gente? ¿Dónde está el bienestar para nuestras familias que tanto pregonan los spots televisivos del Gobierno Federal? ¿Dónde quedó el eslogan, promesa de campaña, que Calderón utilizó y en el que se nombraba El Presidente del Empleo?
El Estado de Nuevo León tiene muchas más oportunidades para sus habitantes, en todos los ámbitos, y sin embargo no es el más caro para vivir; los que hemos ido a la ciudad de Monterrey y municipios circunvecinos estamos conscientes de la gran diferencia -abismal, diría yo- a favor que tienen esos lugares con respecto a La Laguna, y a Coahuila en general.
Espero que todos los políticos del país estén conscientes de que poco falta para que le llenen el buche de piedritas al pueblo, y también espero que recuerden algo de la historia nacional ocurrida el siglo pasado (lo dudo), donde fue el Norte del País el que parió al general revolucionario que se convirtió en mito y leyenda: Pancho Villa. La gente siempre va a seguir a un líder como Villa con tal de acabar con la dictadura burocrática y parasitaria que se padece hoy en día en México. No es necesario que sea a través de las armas, para que más derramamiento de sangre, suficiente lección tuvimos con la mentada Revolución Mexicana, y suficiente tenemos ya con los ríos de sangre que corren a diario gracias al crimen organizado; pero cien millones de habitantes fácilmente pueden expulsar, en forma pacifica, al servidor o servidores públicos que solo se preocupan por su enriquecimiento personal y el de su partido político, poco va a importar el cargo que ostenten, por ser inmerecido.

Anexo a este post las notas que bajé de los sitios Web http://www.elsiglodetorreon.com.mx/ y http://www.milenio.com/ respectivamente, sobre el desempleo y la ciudad más cara para vivir en nuestro país.

Coahuila, líder en desempleo: INEGI

Por: LA I LAGUNA
Domingo 17 de Mayo de 2009

El estado subió del lugar 3 al 1 a nivel Nacional; Durango bajó del sitio 4 al 5 en un trimestre, Coahuila subió del tercer al primer lugar en cifras de Población Económicamente Activa (PEA) desocupada, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), mientras que Durango bajó del cuarto al quinto sitio a nivel nacional.
De mal en peor
Según los datos de INEGI, Coahuila presenta un 8.6% de PEA desocupada y Durango un 6.5%.
Aunque ambas entidades incrementaron el porcentaje con respecto al último trimestre, Coahuila superó a todos los estados colocándose en el primer sitio.
En el cuarto trimestre de 2008, Coahuila se encontraba en el tercer sitio de la lista, con un 5.7% de PEA desocupada, junto a Aguascalientes y Tabasco; y Durango estaba en el cuarto lugar, con 5.6%.


Torreón, la ciudad más cara del País

Milenio.com
Viernes, 24 de Julio de 2009

En la primera quincena del mes de julio tiene una variación del 0.62% con precios al alza: Aguacate, jitomate, cebolla, azúcar y naranja.

Torreón.- De acuerdo a la estadística emitida por el Banco de México, la ciudad de Torreón es considerada la ciudad más cara del país, al reportar la mayor variación inflacionaria en la primera quincena del mes de julio con 0.62%, frente al promedio nacional de 0.20%.
Cabe destacar que esta ciudad cerró junio con una inflación anualizada del 6.08%, cifra mayor al promedio nacional.
Productos agropecuarios, turísticos, transporte aéreo y vivienda, los productos con mayor alza en los precio, de acuerdo a la tabla del Indice Nacional de Precios al Consumidor.
El también llamado Banco Central del país publicó en su página de Internet que el Índice Nacional de Precios al Consumidor tuvo una variación de 0.20 por ciento en la primera quincena de julio de 2009.
En el mismo lapso de 2008 la cifra correspondiente fue 0.38 por ciento.
En la quincena que se reporta, el índice de precios subyacente aumentó 0.21 por ciento, en tanto que para igual periodo del año previo este indicador tuvo un incremento de 0.24 por ciento.
La inflación de las mercancías fue 0.14 por ciento, mientras que en la primera quincena de julio de 2008 ésta se ubicó en 0.19 por ciento.
Por su parte, las cotizaciones del los servicios presentaron una variación de 0.28 por ciento, cifra 0.01 puntos porcentuales menor a la registrada en la misma quincena de 2008, sobresaliendo dentro del grupo del resto de servicios los incrementos de precios en los genéricos transporte aéreo y servicios turísticos en paquete.
El recuadro del Índice Nacional de Precios al Consumidor, que muestra la variación de los genéricos con incidencias extremas, señala los productos con precios al alza:
Aguacate, Servicios Turísticos en paquete, transporte aéreo, jitomate, cebolla, azúcar, naranja, vivienda propia.
En tanto que dentro de los productos con precios a la baja, el Banco de México reporta: Tomate verde, huevo, pollo en piezas, chile poblano, servicios telefónicos local, gas doméstico (licuado y gas natura), uva, pulpa de cerdo.
El subíndice de los productos agropecuarios, fue el que tuvo un incremento de 0.42 por ciento, en tanto que para igual periodo del año anterior la variación se ubicó en 1.29 por ciento; este resultado se deriva de las menores cotizaciones en algunos genéricos del grupo de las frutas y las verduras, principalmente tomate verde, chile poblano, uva y chile serrano, así como en el grupo de los pecuarios, donde destacaron las bajas en los precios del huevo y del pollo en piezas.
El índice de precios de la canasta básica de consumo tuvo una variación de 0.05 por ciento en la primera quincena de julio de 2009, mientras que para igual periodo de 2008 la cifra correspondiente fue 0.51 por ciento.
En cuanto a la clasificación por Objeto de Gasto destacan rubros como: Alimentos, bebidas y tabaco 0.20%; ropa y calzado -0.10%; vivienda 0.04%, muebles y enseres domésticos 0.01%, salud y cuidado personal 0.27%, transporte 0.37%, educación y esparcimiento 0.46%, otros servicios 0.16%.
Luis Carlos Valdés de León

miércoles, 29 de julio de 2009

El recuento de los daños


A través de la historia de México se han destapado, no una ni varias, sino muchas crisis, sobre todo económicas. En los años ochenta, cuando transcurría mi niñez en ese segmento de tiempo donde nada nos preocupa, está muy presente en mi memoria el estrés de mis padres, pero también la valentía frente a la difícil situación; tremendo esfuerzo considerando que solo mi padre trabajaba. Aun así eran felices y nos transmitían -a mi hermano y a mí- sus mejores sentimientos. “Lo más importante es que tenemos salud, lo demás como quiera. El dinero va y viene” Estas frases eran recurrentes en mi padre cuando enfrentaba algún gasto alto e imprevisto. No es porque sea mi padre, pero ahora que tengo consciencia de muchas cosas, sobre todo de lo complicado y difícil que es sobrevivir, él fue y es un héroe -desconocido para muchos o casi para todos- pero un héroe a fin de cuentas; más al darme cuenta de que el dinero iba, pero muy pocas veces venía. Pero, reitero, éramos felices y vivíamos muy, pero muy tranquilos.
Tranquilidad, palabra de la que no entendemos su significado en la actualidad, sobre todo por el apocalíptico índice de inseguridad y criminalidad que sufrimos a diario en nuestro país. Los niños y adolescentes de nuestro presente no pueden imaginar que, no hace mucho tiempo, la gente caminaba por las calles de cualquier ciudad sin temor a que algo trágico pasara, las personas platicaban afuera de sus casas hasta altas horas de la noche en el verano, los niños jugaban en la calle como si del patio de su casa se tratara, los asesinatos sangrientos causaban indignación y un pavoroso escándalo que los convertía en leyendas urbanas, el respeto por los demás y los buenos modales eran características bien acuñadas en la mayoría de la gente, la palabra que alguien empeñaba era de un valor mayor al de cualquier papel firmado, la policía se hacia respetar y los que andaban chuecos le temían, el ejercito causaba terror cuando por algún motivo patrullaba la ciudad, los narcotraficantes eran mayormente repudiados que admirados, la Policía Federal de Caminos era admirada y temida casi como el ejercito; en suma, México era un país donde reinaban la tranquilidad, la seguridad y el respeto mutuo, algo contrario a lo que se vive ahora. Los mexicanos nos admirábamos, y nos causaba asombro e indignación, al ver en las noticias de la televisión y leer en los periódicos la violencia que azotaba otros países de Latinoamérica, como Colombia y El Salvador; ya no se diga allá en Palestina, Arabia Saudita y también en diferentes lugares de África. Además presumíamos que éramos libres de circular por cualquier parte de México y de hacer lo que quisiéramos siempre y cuando estuviera dentro del margen lícito, a diferencia de Cuba y el régimen castrista. “Aquí en México tenemos paz, tranquilidad y somos un país libre; somos libres de hacer lo queramos hacer”, comentaban mis padres al darse cuenta, en 24 Horas con Jacobo Zabludovsky, de la esclavitud que vivían -y hasta la fecha viven- los cubanos, de los enfrentamientos entre la guerrilla y el ejercito en El Salvador, de la violencia que padecían las calles de Medellín en Colombia, de la guerra del Medio Oriente, y de tantas cosas que eran inimaginables en nuestro México, que entonces si era lindo y querido.
Es ahora, que parece que el resto del mundo nos compartió sus desgracias, cuando añoramos los viejos tiempos y nos preguntamos: ¿Valió la pena el cambio del gobierno del partido tricolor al del partido blanquiazul? ¿De que ha servido el que se le declarara la guerra al crimen organizado si estamos peor que antes? ¿Cuánto dinero y cuantas vidas (sobre todo) son el costo de esta guerra sangrienta y al parecer inútil? ¿No habría sido mejor que el derroche de recursos monetarios y humanos fuera para fortalecer la educación y golpear sin piedad al desempleo creando así mejores ciudadanos? Gran parte del país, en su mayoría, reflexiona en estas preguntas y está en contra del proyecto actual que maneja el gobierno federal; si hubiese mejor educación y mayores oportunidades laborales y de desarrollo personal, menos hombres, mujeres y jóvenes voltearían a ver hacia la tentadora oferta que les hace el crimen organizado, porque para muchos es eso o morirse de hambre, además súmenle la falta de valores morales, la delincuencia la lleva de gane. Y todo esto no es solo mi opinión, es la opinión de los estudiosos e intelectuales sobre el tema, tanto mexicanos como extranjeros.
Sí, en este sexenio se han capturado más capos y cabezas del crimen organizado que quizás en todos los demás períodos presidenciales juntos, pero de que sirve si todos los días muere gente inocente, todos los días se llevan a cabo múltiples ejecuciones, todos los días extorsionan a más y más personas, todos los días se sabe de los famosos levantotes, no paran los secuestros, no paran los enfrentamientos entre autoridades y delincuentes, no para la ineptitud de algunos cuerpos de seguridad para atrapar o neutralizar -a como dé lugar- a quienes tienen el descaro de enfrentar a las fuerzas del orden en sus propios cuarteles; y aunque ya no es un encabezado vendedor en los noticieros ni en los diarios, les puedo asegurar que el número de las muertas de Juárez sigue creciendo. El crimen organizado dio un paso adelante al intentar desbocarse, al hacerlo se encontró con la impunidad y ya no dio un paso atrás. Mientras no se apliquen a fondo las defectuosas leyes con que contamos, mientras no sea posible crear nuevas leyes que protejan al buen ciudadano y no sean la burla de los delincuentes, mientras no se acabe la corrupción -madre de la impunidad-, México seguirá tal como va en cuestión de seguridad: cada vez peor.
Hay que luchar desde nuestra propia trinchera, educando a nuestros hijos lo mejor posible y no dejarlos solos en los momentos más titubeantes, difíciles y decisivos de su vida, sin olvidar que debemos de predicar con el ejemplo siendo -lo mejor que podamos- buenos hijos, buenos padres, buenos vecinos, buenos empleados, buenos mexicanos en todo el sentido de la palabra. Por supuesto que el gobierno no puede dejarnos todo a los que intentamos mejorar -desde nuestro entorno- la situación del País, como tampoco podemos dejarle todo el paquete al gobierno. Es momento de echar a andar el cambio que deseamos, y solo lo vamos a lograr convirtiéndonos en personas de acción y de participación.

viernes, 17 de julio de 2009

La sensibilidad y la pobreza


Nunca he sido afecto o fanático, mucho menos promotor, de la idea que tienen ciertos círculos de literatos con respecto a que un escritor, para ser buen escritor y contar con sensibilidad, debe de vivir o haber vivido en la pobreza, en la marginación. Gigantes de las letras latinoamericanas como Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Octavio Paz, Carlos Fuentes y muchos más de todas partes del mundo, han experimentado la sensibilidad aun cuando nacieron en una cuna acomodada; a grandes filántropos les ocurrió lo mismo, solo les bastó con asomarse por la ventana que muestra la miseria en que viven sus semejantes para apoyarlos desde su trinchera, y que mejor que una trinchera donde la economía no es una limitante. Quien no conoce los casos como el de la Madre Teresa de Calcuta, el de la Princesa Diana, es más, hasta un Michael Jackson, que fue el artista que más a donado dinero para las buenas causas.
Así que, para despertar nuestra sensibilidad como artistas, no siempre es necesario que suframos en carne propia de las barbaridades a que somete el hombre a sus semejantes, pero sí hay que abrir los ojos y practicar la empatía con la gente que sufre la injusticia, una enfermedad -curable o no curable- y que no cuenta con los recursos para atenderse, la falta de oportunidades por discriminación de cualquier tipo, la violencia en todas sus formas de expresión, y tantas aberraciones que existen en la llamada civilización moderna en que nos desenvolvemos y que llamamos así por la tecnología que, o utilizamos o por lo menos conocemos, pero en cuestión de brutalidad animal -contra los demás y contra nuestro entorno- somos muy similares a nuestros antepasados de otras épocas como la Edad Media y hasta en los tiempos en que Jesucristo pisó Tierra Santa.
Esta reflexión me absorbió el pensamiento debido a que el sábado pasado leí una entrevista que le hizo la escritora lagunera Angélica López Gándara al poeta y diplomático -también lagunero- Jorge Valdés Díaz-Vélez. La entrevista apareció en la sección “Nuestro Mundo” de la revista Siglo Nuevo (Año 4, No. 80, 11 de julio de 2009) que publica cada catorcena el periódico El Siglo de Torreón. En la entrevista, Angélica aborda el tema de la pobreza de la siguiente forma:
ALG: Algunas personas consideran que la pobreza provee de sensibilidad extra al artista; ¿debe el poeta vivir en estrechez económica para escribir mejor?
A lo que Valdés Díaz-Vélez responde:
JVDV: Desde la marginalidad difícilmente puede accederse al núcleo de la creatividad. Ese pensamiento ‘romántico’ a dado paso a legiones de autores frustrados que muchas veces, a manera de excusa, han asociado el término pobreza con miserias intelectuales, falta de capacidad de asombro y de rigor de trabajo, y exceso de autocomplacencia. La sensibilidad es un preciado don que debe refinarse mediante la lectura y la escritura. También a través del disfrute de otras manifestaciones del arte, de la participación al interior de una sociedad que ha frivolizado el término cultura para confundirlo con el de entretenimiento, y de la dignificación de una actividad que algunos han ahogado en la esterilidad de la denominada ‘bohemia’ y otras actividades extraliterarias. La poesía, por fortuna, se mantendrá por encima de esa imagen de extrema pobreza, de facilismos y actitudes banales que no han conseguido restarle valor.
Me encantó el comentario de Valdés Díaz-Vélez, y concuerdo con él.